También, la obesidad se asocia a la deficiencia de vitamina D probablemente por una disminución de su biodisponibilidad.
La deficiencia de vitamina D es un factor de riesgo conocido para la osteoporosis, las caídas y las fracturas de cadera en la población anciana. El mantenimiento de unos valores adecuados de vitamina D en la población adulta permite disminuir las consecuencias de la pérdida de masa ósea en el período posmenopáusico.La deficiencia de vitamina D reduce la absorción intestinal de calcio en más del 50%.
diversos estudios epidemiológicos constatan que concentraciones séricas bajas de vitamina D se asocian con un riesgo superior de enfermedades crónicas, entre las que se incluyen diabetes y enfermedades cardiovasculares, cáncer de mama, de próstata y de colon, algunas enfermedades autoinmunes, además de raquitismo en niños y osteomalacia en adultos. Las recientes evidencias sugieren que la deficiencia de vitamina D juega un papel importante en la génesis del riesgo coronario y de la enfermedad cardiovascular.
En este sentido, la deficiencia de vitamina D parece predisponer a la aparición de hipertensión arterial, diabetes mellitus, síndrome metabólico, hipertrofia ventricular izquierda, insuficiencia cardíaca congestiva e inflamación vascular crónica.
Se ha evidenciado una participación de la vitamina D sobre el sistema inmunitario ya que modula la respuesta inmunitaria adaptativa
Se ha cifrado que un adulto ingiere por término medio unos 230 UI de vitamina D al día. Sin embargo, se ha estimado que son necesarias 1.000-2.000 UI para satisfacer las necesidades del organismo para muchos individuos.
Numerosos expertos sugieren incrementar las recomendaciones de vitamina D por lo menos a 800-2.000 UI al día, dosis difíciles de alcanzar sin suplementos.
MODO DE EMPLEO:
Tomar 1 gota al día.
PRESENTACIÓN:
Bote de 15 ml.